martes, 18 de enero de 2011

La quiebra de la Seguridad Social (Xavier Sala i Martin)

La seguridad social está de moda pero, lamentablemente, no por ser un fantástico logro de la sociedad del bienestar sino más bien porqué… ¡está amenazada de quiebra! ¿Cómo? ¿La seguridad social amenazada de quiebra? ¿Quiere eso decir que no cobraremos nuestras pensiones cuando nos jubilemos? La respuesta es: si no se hacen las reformas necesarias, ¡no!

La razón es simple: aunque algunos no lo crean, sus cotizaciones a la seguridad social no van a parar a una cuenta con su nombre a la que podrán acceder ustedes (o sus descendientes) el día de su jubilación. No. Eso no funciona así. El dinero que ustedes y yo, o la empresa en la que trabajamos, pagamos religiosamente cada mes se utiliza para financiar las pensiones de los que están jubilados en la actualidad. Nosotros aceptamos pagar las pensiones de los jubilados porque, de alguna manera, el gobierno nos promete que cuando nosotros nos jubilemos, los salarios de nuestros hijos van a pagar nuestras pensiones. Y nuestros hijos lo van a aceptar porque existirá la promesa de que nuestros nietos les paguen las pensiones y así sucesivamente, generación tras generación.

¿Qué pasaría si, de repente no hubiera suficientes jóvenes o si sus cotizaciones no fueran suficientes para pagar las pensiones de los ancianos? Pues que la seguridad social quebraría y no podría continuar.

De alguna manera, eso es lo que ha pasado con nuestro sistema de pensiones por culpa de dos fenómenos demográficos. El primero es que nuestros padres decidieron tener muchos hijos allá por los años 50 y 60 (es lo que se conoce como la “generación del baby boom” que, por cierto, es la mía). El problema es que, los miembros del “baby boom” decidimos tener muy pocos hijos. Eso quiere decir que las pensiones de la gran generación del “baby boom” van a tener que ser financiados por la diminuta generación que le sigue.

La segundo fenómeno que dificulta la supervivencia de la seguridad social es que, gracias a los avances médicos, nuestra esperanza de vida ha aumentado de manera espectacular. Cuando se creó el sistema de pensiones en 1920, una persona de 65 años tenía una esperanza de sobrevivir 10 años más. En la actualidad, los ciudadanos de 65 años vivirán, en promedio, unos 19 años más. Es más, todo parece indicar que la esperanza de vida va a seguir creciendo en las próximas décadas.

Si hacen los cálculos verán que los primeros miembros de aquella montaña de niños que nacieron en los años 50 y 60 ya se acercan peligrosamente a la edad de jubilación. Eso quiere decir que en un futuro inmediato, unos pocos trabajadores van a tener que mantener a una enorme cantidad de jubilados durante muchísimos más años de los que teníamos previsto cuando se montó el sistema. Resultado: con las cotizaciones actuales, no habrá dinero para pagar a tantos pensionistas durante tanto tiempo y, si no se hace nada, la seguridad social quebrará.

Lógicamente esto sólo se puede arreglar de tres maneras: o bien los trabajadores pagan más, o bien los pensionistas cobran menos o bien retrasamos la edad de jubilación (para que haya más trabajadores que pagan y menos pensionistas que cobran). No hay más.

Aquí es donde entra el debate actual: mientras el gobierno es partidario de rebajar las pensiones y aumentar la edad de jubilación, los sindicatos se resisten a reformar argumentando que ellos tienen unos “derechos sociales adquiridos” a los que no piensan renunciar. Pero alguna cosa habrá que hacer porqué, si no, la seguridad social desaparecerá y no habrá ningún derecho social adquirido que valga.

¿Qué hacer? Desde mi punto de vista, no es políticamente factible reducir las pensiones ni es éticamente defendible explotar a los futuros trabajadores con unas cotizaciones estratosféricas que les impidan vivir con dignidad. Por lo tanto, la solución del problema debe pasar necesariamente por el aumento de la edad de jubilación. Pero claro, los trabajadores actuales (sobre todo los que están cerca ya de los 65 años) se niegan a posponer esa jubilación que ellos ya veían tan cerca.

Una propuesta interesante sería la de “indexar la edad de jubilación a la esperanza de vida”. Es decir, que la edad de jubilación aumentara de manera automática a medida que aumenta la esperanza de vida. La idea sería la siguiente: todos los trabajadores que hoy tienen entre 60 y 65 años se van a jubilar a los 65 años. A partir de ahí, la edad de jubilación aumentará proporcionalmente al aumento de la esperanza de vida. Durante las últimas décadas, la esperanza de vida ha aumentado a razón de un año por década. Si se mantienen el mismo ritmo, el año que viene la esperanza de vida habrá aumentado un poco más de un mes. Los ciudadanos que el año que viene cumplan 60 años sabrán que su edad de jubilación será de 65 años y un mes. Dentro de una década, la esperanza de vida habrá aumentado un año por lo que la edad de jubilación será de 66 años. Dentro de dos décadas será de 67 años y así sucesivamente. De alguna manera, el “derecho social adquirido” no sería el derecho a jubilarse a los 65 años sino el derecho a cobrar pensiones durante los 19 últimos años de su vida. Lógicamente, a medida que aumenta la esperanza de vida, los últimos 19 años empezarían más tarde.

Esta propuesta tiene diferentes ventajas. Primero, los que ahora están a punto de jubilarse no tienen la desagradable sorpresa de que no lo harán a la edad que habían planeado. Segundo, al aumentar automáticamente la edad de jubilación, nos ahorraríamos peleas entre gobierno y sindicatos cada vez que sea necesario aumentar la edad de retiro. Y tercero, se garantiza que los años en que los ciudadanos están sin trabajar y cobrando pensiones no aumenta indefinidamente y se evitaría así la quiebra de la seguridad social.

Fuente: http://www.facebook.com/note.php?note_id=495444706344

jueves, 13 de enero de 2011

Jubilación a los 67

Pego un comentario que he hecho en Facebook, ya que todos se quejan de la jubilación a los 67 pero pocos se paran a pensar en lo siguiente:

Sin contar las pensiones de los políticos (sí, dejemos la demagogia aparte, por favor), hay que tomar medidas porque cada vez vivimos más años y nacen menos personas. Cada vez habrá menos personas en activo para pagar a cada vez más jubilados.
Una opción sería una carga fiscal mayor, pero también la gente estaría haciendo el llanto borreguil.

http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/goerlich-esperanza-01.pdf (sólo recoge datos hasta 1998, pero la evolución de la esperanza de vida y de la natalidad son significantes.)

En la primera reforma del sistema de pensiones de Felipe González, allá en el 1985, la esperanza de vida media estaba en 76,5 años (y la jubilación a los 65). En 2008 estaba en los 81,1 años y los primeros en jubilarse a los 67 lo harán de aquí a 16 años, en el 2027, con una esperanza de vida (pagar pensiones durante más tiempo) mayor a la de hoy.

http://www.google.com/publicdata?ds=wb-wdi&met=sp_dyn_le00_in&idim=country%3AESP&dl=es&hl=es&q=esperanza+de+vida

Mientras la tasa de natalidad cae en picado:http://www.indexmundi.com/es/espana/tasa_de_natalidad.html

Menos para pagar más pensiones.